Tomás y Carmen, los farmacéuticos Princesa de Asturias que murieron por no abandonar a sus vecinos

  • Tomás y su mujer, Carmen, de 79 y 82 años, fallecieron por covid-19 con apenas tres días de diferencia
  • Su hija Nieves ha sido elegida como una de las representantes de los sanitarios premiados con el premio Concordia de los Princesa de Asturias

Cuando a finales de febrero comenzaron a oírse los primeros casos de covid-19, Tomás y su mujer, Carmen, de 79 y 82 años, no se amedrentaron. Por nada del mundo iban a dejar de atender en sus farmacias, ambas en un barrio de Leganés (Madrid), uno de los municipios más golpeados por la pandemia. “Mi hermana y yo intentábamos decirles que aunque ellos no tuvieran ninguna enfermedad, sí tenían años y que les podía tocar. Insistíamos en que se quedaran en casa, pero no. Ellos dijeron que eran titulares de sus farmacias y que no iban a abandonar su puesto de trabajo”, cuenta Nieves Mijimolle, una de las dos hijas (ambas farmacéuticas) del matrimonio.

El matrimonio de Tomás (con polo color teja) y Carmen (de negro) con unos familiares.

Eran días de muchísimo trabajo y confusión. La gente estaba nerviosa y se acercaban a las boticas de Tomás y Carmen por miedo a que hubiera un desabastecimiento de las medicinas que tenían que tomar habitualmente. “Otros venían buscando mascarillas, geles hidroalcohólicos, desinfectantes. Todo eso se agotó”, recuerda Nieves. Muchos acudían ya a la farmacia con síntomas de cansancio y tos. “De repente, empezaron a pedirnos antidiarréicos y fue cuando pensamos: ‘Madre mía, esto también es covid’. No parábamos. Les aconsejábamos que se aislasen, que llamasen al teléfono de urgencias. Antes de que nos dijeran los síntomas, ya estábamos viendo lo que estaba pasando”, asegura.

Tomás y su mujer, Carmen.NIUSDIARIO.ES

En medio de este desconcierto, siguieron al pie del cañón. No hubo manera de que se aislaran. El matrimonio era incombustible pero acabó contagiándose. Murieron con apenas tres días de diferencia. Él, el 28 de marzo, y ella, el 31. “Antes de todo esto, ellos estaban estupendos. Acudían a diario cada uno a su farmacia. Tú les veías y no te imaginabas que tuvieran esa edad”, recuerda la hija. “La farmacia para ellos era su vida. No tenían ninguna intención de jubilarse. Eran felices con su profesión, que es lo más bonito que hay”, confiesa Nieves emocionada.

Los Princesa de Asturias reconocen con el premio a la Concordia esta edición a los sanitarios que estuvieron en primera línea del covid-19. Entre ellos, a Tomás y Carmen. Su hija Nieves subirá al estrado en representación de los farmacéuticos. Cuando le llamaron para comunicárselo, se echó a llorar. “Cuando cogimos el teléfono, no sabíamos ni de donde llamaban, creímos que era de un hospital que se llamaba Princesa de Asturias. No entendíamos nadie nada, hasta que lo explicaron. Yo insistí en si también podía subir mi hermana, porque durante este año hemos pasado por muchas cosas. Pero me dijeron que podíamos ir las dos, pero solo una podía subir”.

Tomás y su mujer, Carmen, con sus nietos.NIUSDIARIO.ES

Tomás y Carmen eran casi una institución en Leganés. Llevaban ahí toda la vida en sus boticas. “Los vecinos venían para consultarles todo. A veces salían del médico y como no habían entendido muy bien lo que les habían contado, se acercaban a la farmacia. Muchos decían: ‘Bueno, si a mí don Tomás y doña Carmen no me dicen que me lo tengo que tomar, yo no me lo tomo, por mucho que diga el médico”.

Dos farmacias de barrio como las de antes, en la que vecinos y farmacéuticos se habían hecho mayores juntos. “Mis padres montaron sus farmacias en Leganés muy jóvenes, como muchos vecinos que habían llegado de otras partes para trabajar en Madrid. Conocían a cada persona que entraba por la puerta, a sus hijos, sus problemas, lo que le había pasado al marido, los embarazos… era toda una vida juntos”, señala.

Se habían conocido estudiando Farmacia. Luego cada uno había montado la suya propia con una distancia de apenas 250 metros. Más tarde se casaron y tuvieron a sus dos hijas que acabaron también estudiando Farmacia.

Cuando el covid golpeó al barrio, también se cebó con ellos. Tomás empezó con catarro, pero estaba convencido que no era coronavirus. “Decía: ‘No es covid porque yo solo tengo rinitis’, pero aún así se aisló”, recuerda su hija. “Intentamos que no estuviera junto a mi madre, pero era imposible que no estuviesen juntos, cada uno en una habitación”.

Poco después, Tomás empezó a tener la saturación de oxígeno en sangre cada vez más baja. Ingresó en el hospital y aunque el médico al principio comunicó a la familia que en dos días le daría el alta, una radiografía mostró lo cruel que es esta enfermedad: “Los dos pulmones estaban invadidos y ya no había solución”, cuenta su hija. El mismo día de su muerte, Carmen, que también se había contagiado, empeoró. “Pensábamos que era por el duelo, pero la llevamos de todas formas a urgencias para que le hicieran una placa. Nos dijeron que se quedaba ingresada y ahí se quedó…”, recuerda Nieves.

En el barrio ha comenzado a correrse la voz de que las hijas de Tomás y Carmen asistirán a los Princesa de Asturias. “Estarán celebrándolo a bombo y platillo”, reconoce Nieves. Sus padres, también. “Seguro que desde el cielo estarán orgullosísimos de vernos allí”.

Fuente: Niusdiario. Link


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