Destripando a Ghost. Reseña de «Impera» (2022)

MI PRIMERA VEZ CON GHOST

Papa Emeritus IV, alter ego de Tobias Forge, vocalista de Ghost. Foto: Facebook de Ghost

Me avergüenza un poco reconocer que nunca antes había escuchado a Ghost. Pero más me avergüenza decir que, si nunca lo hice fue por culpa de los prejuicios: di por hecho que, por su estética y la tipografía de su nombre iban a tocar death metal, que no es que me vaya mucho, que digamos.

Perdóneme, su santidad, porque he pecado.

Sin embargo, sería precisamente el compañero Alejandro Mangas quien me sacaría de mi error.

Aquella mañana íbamos en su coche al escape room Horror Club y, de repente empezó a sonar Twenties.

—Mira, Cris. Es reaggetton, verás —me dijo, subiendo el volumen de aquella majestuosa introducción casi orquestal de viento metal y tambores, que pronto y, tras un grito, se convirtió en una extraña y maravillosa fusión de rock y reaggettón

Túm, patúm, pa túm…

Mi cabeza empezó a moverse, mis pies la siguieron, pataleando la alfombrilla, mientras no dejaba de manosear mi pulsera de calaveras, presa de los nervios.

No sé si sería la adrenalina o los nervios del momento, el caso es que me pareció un temazo con mayúsculas. Y raro de cojones, también hay que decirlo.

Pero más tarde hablaré de Twenties, porque toca destripar esta obra de arte al completo.

BALADAS QUE TE ROMPEN, RIFFS PEGADIZOS Y HASTA ROCKGGETTON: AMOR A PRIMERA ESCUCHA

  • Imperium:  esta introducción, de aire casi militar es una sublime antesala a todo lo que viene. Una guitarra acústica, con un riff de aire tristón que, a mí particularmente, me rompe (no puedo con esos ritmos de guitarra melancólica, me superan. Me hechizan, me fascinan), nos introduce poco a poco en el ritmo marcial que acabará marcando una potente batería y una guitarra eléctrica no menos estridente
  • Kaisarion: parece que los soldados de Imperium han decidido irse de farra, porque esta canción tiene ese aire fiestero y divertido que la hace ideal para escucharla, por ejemplo, en una buena fiesta en casa con amigos, mientras cabeceas como todo buen maestro del headbanging.
  • Spillways: no es de mis favoritas, aunque, igual que Kaisarion, tiene cierto aire fiestero que hace que se te pegue con facilidad. La notable presencia del piano, que se escucha perfectamente junto al resto de instrumentos durante toda la canción me alucina. Como la anterior, es el tema ideal para desvariar en casa con amigos. O para pedir al DJ en tu garito preferido.
  • Call me little sunshine: temazo cuyos acordes de guitarra iniciales me rompen de nuevo, y en cierto modo recuerdan a esos comienzos de temas de Metallica como Fade in black, Unforgiven, e incluso algunas de Boston, con esas guitarras acústicas de acordes tristones que hacen que se me pongan los pelos de punta. En el fondo soy una sensiblera, y este Call me little sunshine me llega al corazoncito. La guitarra eléctrica y la potente batería, marcando bien el ritmo no tardan en sumarse a la fiesta empezada por la acústica, dando como resultado una balada de lo más cañera.
  • Hunter´s moon: una carrera a la que el pistoletazo de salida lo da una guitarra acústica que quizá nos recuerde, en parte, al comienzo del Diary of a Madman, de Ozzy Osbourne, y a la que enseguida se suma una campanada y un golpe de bombo seguidos de la voz de Tobias Forge, clamando por su presa. Después, el piano y la guitarra eléctrica se suman a la caza, sobre el colchón de la potente batería, dando lugar a un tema absolutamente trepidante.
  • Watcher in the sky: De esta me flipa el principio y el ritmo casi marcial de la guitarra, pero, y tal y como me pasa con el siguiente corte, no me acaba de llegar del todo. Aunque, eso sí, el solo y el ritmo que mantiene la guitarra después de este es brutal, las cosas como son.
  • Dominion: tal y como su título indica, destila dominio y majestuosidad por los cuatro costados, no cabe duda, pero, en mi opinión, no la suficiente. Creo que se queda algo corta, quizá porque pensé que rompería por algún lado y no lo hace. Me deja un pelín tibia.
  • Twenties: Magistral la introducción de viento metal y tambores, que nos hace entrar en el pulso que llevará la canción. Después, un grito da paso a la hecatombe rockggettoniana, que hay que disfrutar sí o sí, como Kaisarion y Spillways, en una buena noche de fiesta y jolgorio. Solo una pregunta…Cuando se baila Twenties, ¿se mueve el culo o se hace headbanging? ¡A gozarla!
  • Darkness at the heart of my love: extraña y oscura, como bien apunta su título, balada de tono ochentero, que inicia con otra de esas melodías a guitarra acústica que rompen, tan recurrentes ya en este disco, y que vuelve a clavarse. Inevitable no acabar marcando el ritmo con un chasqueo de dedos. Y esos susurros hacia la última parte de la canción…
  • Griftwood: otra canción pegadiza, de tono ochentero, que recuerda en cierta manera al inicio de Ain´t talking ´bout love de Van Halen y que incita al desfase. Como Kaiserion, Spillways y Twenties, es ideal para guateques en casa o en tu garito preferido. Es más, me atrevería a decir que las tres serían la perfecta banda sonora de una película de terror slasher, mientras los incautos protagonistas se montan la fiesta antes de ser masacrados por el asesino enmascarado. ¿Cómo os quedáis?
  • Bite of passage: breve pero matón este tema, de apenas unos segundos que nos sirve de perfecta introducción para la no menos sublime Respite of the Spitalfields. En ella, una guitarra avanza, solitaria y con cierto deje misterioso, repitiendo una y otra vez los mismos acordes hasta que un suave golpe de platillo nos hace desembocar en el comienzo del siguiente tema. Y, sí. Lo habéis adivinado: me rompe.
  • Respite on the Spitalfields: el broche de oro a este Impera maravilloso lo pone Respite on the Spitafields, un tema de cadencia lenta en forma de lluvia de acordes y golpes de batería cuya letra, con cierto romanticismo oscuro me ha ganado. Y, cuando crees que ya lo has escuchado todo, de repente surgen unos acordes de eléctrica que te son familiares: los has escuchado antes, en este glorioso Impera. Por razones obvias no haré spoiler, pero no encuentro mejor manera de poner punto y final a la obra de arte que resulta ser este discazo.

Poco más me queda por decir después de esta iniciación brutal con Ghost.

Bueno, sí: sumos y oscuros pontífices, acéptenme como su sierva ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amen.


Cristina Bermejo Rey

Periodista y pequeña literata. Cuatro libros publicados. Infinidad de artículos por escribir. Redactora en la web de Teleganés (ocio, cultura, música, sucesos...) y presentadora ocasional de 'Las entrevistas de Teleganés'. «¿A quién vas a tener miedo, si todos hemos salido por el mismo sitio?» (Mi abuela, que era muy sabia).

Deja una respuesta